XIV Encuentro Música-Filosofía

“Mímesis”
Ronda, 2017

Una de las discusiones más constantes que la Música ha conocido desde sus orígenes hasta la actualidad es su capacidad (o no) para imitar al entorno natural o humano. Eso, que hoy puede parecer relativamente anecdótico, fue vital en un contexto como el griego (cuya teoría artística fue seguida durante muchos siglos) donde la razón del arte se ponía en su capacidad de mímesis, es decir en su imitación de la Naturaleza. Pero incluso entre los griegos no se insistió demasiado en la aptitud de la música para imitar y, en general, los filósofos prefirieron hablar de su cualidades éticas o educativas que de su capacidad imitativa. Y tenían un asidero muy cómodo como era el que en aquella cultura la música instrumental fuera bastante residual ya que la música estaba muy ligada al lenguaje (o al revés, el lenguaje estaba ligado a la música para no caer en la eterna trampa valorativa de los lingüistas) y se suponía que la capacidad mimética de éste incidía en la de la música. Es más que probable que en sus albores la música, como el propio lenguaje si es que no nacieron -es lo que creo- juntos tuviera una gran dependencia de su capacidad onomatopéyica. Y no olvidemos que la onomatopeya músico-lingüística llega a los griegos.

Se llega así a creer en la capacidad de la música para describir, es decir imitar, lo que sea aunque la mayoría de las veces las presuntas imitaciones sean convenciones. Se ha estudiado muy a fondo el empleo de estos estereotipos en las pasiones y cantatas de Bach como para no insistir mucho pero sí subrayar que una convención no es una imitación. En realidad, la tensión se produce en el momento en que tenemos que confrontar la presunta imitación musical con un hecho que es tozudamente real e incontrovertible: la música tiene un carácter abstracto e incluso cuando quiere ser imitativa es vehículo, como siempre pues es su naturaleza, de emociones, nunca de descripciones ni de narraciones. Quizá por eso la mayoría de los compositores actuales evitan la mímesis musical y quizá el último refugio de lo descriptivo-imitativo en música sean las grandes bandas sonoras de las superproducciones aunque en realidad en ellas funciona la convención como lo hacía en el barroco. Eso sí, las músicas de La Guerra de las Galaxias, El Señor de los Anillos o Avatar parecen describir porque se pegan a la imagen. Sin ellas, son como cualquier música, algo abstracto y entonces se diluyen. Porque, en ese caso, francamente prefiero al último cuarteto de Beethoven aunque no describa ni imite nada y sea simplemente (y nada menos que) música.

Tomás Marco

 

Participantes / Conferencias:

Tomás Marco – Cheap imitation: La utopía de la mímesis musical
Javier Gomá – Imitación. Historia de una idea y fundamentos de una teoría general
Mercedes Zavala – Cómo es: Mímesis y Poiesis
Gotzon Arrizabalaga – ¿Más allá de la mímesis?
Carme Fernández Vidal – 
Representatividad, símbolo y memoria musical: mímesis frente a subjetividad
Francisco Jarauta – Poussin: ut pictura poesis

Marta Cureses – 
L’arte dei rumori: un crimen provisional
José María Sánchez-Verdú – 
Elogio de la copia elogio de la copia elogio de la copia
Víctor Gómez Pin – Frente a la mímesis: la complicidad en la abstracción de música y matemáticas