José María Sánchez-Verdú

sanchezverdu

(Algeciras, 1968)

Compositor. Catedrático de Composición del RCSM de Madrid y profesor de Composición de la Robert Schumann Hochschule de Dusseldorf. Forma parte del Academic Council de la Sibelius Academy (Helsinki) y del programa de Doctorado de la Kunstuniversität de Graz. Es Doctor Internacional por la UAM y Licenciado en Derecho por la UCM. Sus más de diez obras escénicas (teatro musical, ópera, instalaciones) aúnan el interés por la luz, el color, la arquitectura, el movimiento etc. y han sido presentadas en centros como la Staatsoper Berlin, la Deustche Oper Berlin, Salzburg Biennale, Münchener Biennale, Schwetzingen Festival, Biennale di Venezia, etc. En algunas de sus óperas ha colaborado con autores como Juan Goytisolo y Carlos Fuentes. Premios: Nacional de Música, Fundación Siemens (Múnich), Irino Prize (Tokio), Beca Leonardo (BBVA), Bergische Biennale, Premio de excelencia del Ministerio Bávaro de Cultura (Villa Concordia), Premio Ibn Arabi, etc. Sus obras se editan por Breitkopf & Härtel.

«Musica autem virtus sic intellectualis: de la música de los ángeles a la inexpresividad musical»


El concepto de emoción, de expresividad, la teoría de los afectos, etc., han impregnado gran parte de la percepción del hecho artístico desde el Barroco, y más a partir de las categorías del pensamiento romántico aún hoy archipresente. Sin embargo, esta percepción del arte de la música (y de otras disciplinas artísticas o la poesía) ha recorrido otros territorios que pueden colegirse en muchos momentos de la historia empapados de formas de «emoción» distantes de esa perspectiva romántica y de la antigua teoría de los afectos. La inexpresividad de la música reivindicada por Stravinsky y otros en el siglo XX, y toda la gran tradición de la música medieval, desde la propia visión del material musical hasta la consecuente reflexión de los tratadistas (como Juan de Muris en el siglo XIV, citado en el título de esta ponencia) ofrecen un marco distinto y válido para percibir y sentir la música desde la inteligencia, desde el número y la matemática (con el eco del Quadrivium medieval) o desde el concepto de energía. ¿Nos «emocionaría» el sonido primigenio de las sirenas? ¿Y el canto ininteligible de las cohortes de ángeles de Rilke?